En pää'ny kyats o'kp (Al fondo del gran peñasco)
quedan como testigos mudos algunas piedras amontonadas sobre
una roca que atestigua los primeros asentamientos humanos
de la comunidad de xaamkëjxpët (Tlahuitoltepec ),
"en ese lugar celebran ceremonia dando gracias a sus
dioses" . Las piedras que se mencionan servían
como protección contra la agresión los animales
feroces como serpientes, águilas y tigres, al no haber
seguridad para establecerse nuevamente se trasladan en "Ayam"
(aya'ap äm, que significa al final del llano), se desconoce
que tiempo permanecieron en ese lugar, cual fue la causa de
su emigración. Según la historia oral abandonaron
el lugar por no divisar plenamente a la montaña sagrada
por eso buscaron un lugar más elevado y con menos peligro,
el lugar de asentamiento en esta ocasión es un lugar
llamado kumxëna'am la loma tupida de vegetación
o konk ana'mpë, la tribuna del consejo de konk.
Las inclemencias del tiempo, los ventarrones y los rayos
fueron factores que los obligaron a buscar otro espacio en
mejores condiciones. Dicen los abuelos que provocaban sonidos
utilizando un material parecido a una campana o buscando el
sonido de un tambor con sus pisadas por donde iban pasando,
por más que buscaban no encontraban la transmisión
nítida del sonido;
“entonces los dioses en boca de los sabios dijeron:
en donde encuentren un pavo real bañándose en
un lago ahí deben establecerse definitivamente. Fueron
muchos días, meses y años de búsqueda
infructuosa, hasta que una mañana cuando el padre sol,
xëëw, hacía su aparición bajó
un pavo real volando desde el Cempoaltépetl hasta detener
su vuelo en un claro del bosque.”
Este vuelo fue observado en varias ocasiones por los sabios
y principales, quienes aconsejaron a su comunidad que siguieran
el vuelo del ave de plumaje colorido porque el lugar donde
detenía su vuelo era una señal de que ahí
había agua y era bueno para la fundación de
la comunidad. Por este motivo, un grupo de personas, guiados
por un sabio siguieron la ruta del vuelo hasta llegar al lugar
en donde observaron físicamente al ave, recibiendo
un impacto de emoción y gratitud por los movimientos
que mostraban y el impresionante plumaje del pavo real acentuando
la multitud de colores con los primeros rayos del sol de la
mañana, parecidos a un arco iris. Sin duda alguna,
con el júbilo reflejado en sus rostros, provocado y
contagiado por este acontecimiento, regresaron al paraje de
origen para dar la buena nueva, los sabios aconsejaron que
tenían que agradecer al Dador de vida por haberles
dado la oportunidad de encontrar la tierra prometida. No se
sabe, ni se sabrá nunca el tiempo que duró la
celebración.
A partir de este hallazgo se funda xaamkëjxpët,
Tlahuitoltepec, que significa lugar o espacio de tranquilidad
propicio para la reflexión y dialogo con la naturaleza.
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